¿Cómo contribuirá el sector de la edificación al objetivo del triple 20 de la nueva política energética de la Unión Europea?

 

Aunque  dos de los órganos embrionarios de la Unión Europea hacen referencia explícita a la energía (Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM)), ha sido necesario esperar a bien entrada la década de los noventa para crear el mercado interno energético, fundamentado en la homogenización normativa de todos los estados miembros, en el estableciendo de objetivos comunes mediante los Planes Europeos de Energía y en la liberalización de empresas e infraestructuras energéticas. Esta reestructuración ha coincidido en el tiempo con una revolución tecnológica sin precedentes en los procesos de producción y distribución de energía (energías renovables, smart grids, smart meters,…), así como con una nueva crisis energética mundial,  en la que la Unión Europea ocupa una de las posiciones más vulnerables, ya que el 60% de la energía que necesita tiene su origen en fuentes fósiles, importadas directamente del exterior, concretamente de países con una alta inestabilidad política.

En este contexto debe entenderse el nuevo marco normativo creado por la Unión Europea, que tiene como la finalidad asegurar el suministro energético del continente en los próximos años introduciendo, por primera vez en su historia, las políticas de eficiencia energética y producción de energía a partir de fuentes renovables en su planificación estratégica. Su cronograma de aplicación se divide en tres etapas que finalizarán en 2020 (si bien ya se han adelantado nuevas líneas de actuación hasta 2050):

Figura 1. Cronograma de la planificación energética de la Unión Europea con la finalidad de garantizar la seguridad del suministro durante la próxima década. Fuente: Eurostat.

CREACIÓN DEL MERCADO INTERNO DE LA ENERGÍA EN LA UNIÓN EUROPEA

FASE I (1996-2000)

FASE II (2001-2011)

FASE III  (2011- 2020)

Liberalización del mercado interno de energía.

Directiva 96/92/CE, sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad.

Directiva 98/30/CE, sobre normas comunes para el mercado interior del gas natural.

Directiva 2003/54/CE,sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad (Directiva 96/92/CE).

Directiva 2009/72/CE, sobre normas comunes para el mercado interior de electricidad (deroga la  Directiva 2003/54/CE).

Ampliación del mix energético. Directiva 2001/77/CE, de producción de electricidad a partir de fuentes de energía renovables.

Directiva 2009/28/CE, de fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables (deroga a la Directiva 2001/77/CE). 
Implantación de las políticas de eficiencia energética.

Directiva 2006/32/CE, sobre la eficiencia del uso final de la energía y los servicios energéticos.

                        Directiva 2002/91/CE, de eficiencia energética en edificios.

                           Directiva  2005/32/CE,  requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos que utilizan energía.

Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética. Directiva 2010/31/UE, de eficiencia energética en edificios.Directiva 2009/125/CE, requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos que utilizan energía.

 

 

Reducción de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), en cumplimiento del protocolo de Kyoto.

  Directiva 2003/87/CE, por la que establece un régimen para el comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) en la Comunidad.

La inclusión del ahorro energético y la sustitución de las energías fósiles por otras de origen renovable en los planes energéticos nacionales comienza tras la crisis del petróleo de 1973, concretamente con la Nacional Energy Policy, implantada por los Estados Unidos para hacer frente al embargo de la OPEP, y cuya filosofía se resume en la alocución que el presidente Jimmy Carter dirige a la nación en 1977:

(pulse en este enlace para ver el vídeo completo junto con su transcripción)

Figura 2. La NEP (National Energy Policy) de la Administración Carter tenía como objetivo la reducción del consumo de energía en el sector industrial, en los hogares, en los edificios y en el transporte; la sustitución de fuentes fósiles por otras de origen renovable; y la puesta en marcha de un programa estatal de investigación en el campo de las tecnologías energéticas alternativas. Como resultado de la implantación de esta política, los EEUU alcanzarán en 2020 no sólo su independencia energética sino convertirse en exportadores netos de energía. La Nacional Energy Act de 1973 puede ser considerada, en muchos aspectos, como el precedente normativo de la actual legislación occidental en ahorro energético.

Algunos países europeos iniciaron igualmente políticas de eficiencia energética y promoción de las energías renovables a finales de los setenta, sin embargo, el hallazgo de nuevos yacimientos petrolíferos (Alaska, Nigeria,…) y la normalización de las relaciones con los países productores de la OPEP posibilitó la reestabilización del precio del petróleo durante la década de los ochenta, por lo que se terminaron arrinconando las iniciativas de ahorro energético y energías renovables. En esta ocasión la situación internacional es diferente con respecto a 1973 y 1979: al aumento de la demanda en el mercado internacional energético con la incorporación de las economías emergentes se ha sumado la agudización de la inestabilidad en los principales países de suministro europeo, provocando un proceso inflacionario que pone fin a la era de la “energía barata”, sin que se prevea, a corto o medio plazo, su estabilización como sucedió en los ochenta.

En estos momentos la Unión Europea se encuentra iniciando su tercera fase de implantación del nuevo modelo energético que concluirá en 2020, cuando el 20% de la energía consumida en su territorio tenga su origen en fuentes renovables y se consiga reducir la demanda energética y las emisiones de carbono en un 20% con respecto a niveles de 1997 y 1990, respectivamente.

FASE I (1996-2000). Liberación del mercado de la energía.

La primera fase se centró en la liberalización del mercado interno de la energía (hidrocarburos y electricidad), ya que sin esta premisa no era posible implantar la nueva estructura energética europea. La entrada en vigor de la Directiva 96/92/CE y la Directiva 98/30/CE inició el proceso que finalizará en 2014. La liberalización ha permitido, entre otros aspectos, que las empresas de titularidad privada realicen actividades de producción, distribución y comercialización de energía (lo que ha favorecido principalmente a las nuevas empresas creadas en el campo de las energías renovables o la eficiencia energética) y la conexión de las redes energéticas europeas.

FASE II (2001-2011). Ampliación del mix energético e implantación de la política de eficiencia.

Una vez comenzada la liberalización del mercado interno, se procedió a crear las condiciones más adecuadas para ampliar el mix energético y reducir el consumo de energía.

- Ampliación del mix energético. A comienzos de la década de 2000, coincidiendo con el despegue de las energías renovables a nivel mundial, la Unión Europea creó el marco jurídico que iba a regular los nuevos mercados de producción de energía primaria (solar, eólica, biomasa, biocombustibles, …) en los estados miembros. Se aprobó la Directiva 2001/77/CE, de producción de electricidad a partir de fuentes de energía renovables, que estableció el primer objetivo concreto: en 2010 el 12%  de energía producida en la Unión Europea tenía que tener su origen en fuentes de energía renovables.  En este contexto España redefine el régimen especial de producción de energía eléctrica (modificación de la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico),  que ha posibilitado que el 33,3% de la electricidad producida en 2010 sea de origen renovable (en 2020 se alcanzará el 40%).

- Reducción de la demanda interna. Desde el primer momento se acuerda que la disminución del consumo se abordará mejorando la eficiencia energética de los procesos y creando una conciencia responsable entre los hogares, empresas y ciudadanos, sin que ello afecte ni a la productividad de ningún sector productivo ni al bienestar de las familias europeas. La UE elige dos campos prioritarios en los que aplicar las primeras medidas: los edificios y los equipos que utilizan energía (motores eléctricos, bombas,….). Además, se acuerda iniciar un proceso de modernización de las redes de transporte de energía (smart grids, smart meters,..).

 

Transposición al ordenamiento jurídico español de las directivas europeas aprobadas en materia de energías renovables y eficiencia energética en la fase II.

Directiva 2002/91/CE, de eficiencia energética de edificios.

Directiva 2001/77/CE, de producción de electricidad a partir de fuentes de energía renovables

Directiva 2005/32/CE,  requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos que utilizan energía.

- Real Decreto 314/2006, que aprueba el Código Técnico de la Edificación.

- Real Decreto 1027/2007, que aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE).

- Real Decreto 47/2007, que aprueba el Procedimiento de certificación de eficiencia energética en edificios.

- Secciones HE4 y HE5 del Código Técnico de la Edificación.

- Real Decreto 661/2007, por el que se regula la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial.

- Real Decreto 1369/2007, relativo al establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos que utilizan energía (derogado por el Real Decreto 187/2011).

FASE III (2011-2020). La política del triple 20.

Una vez creado el marco jurídico y analizados los primeros resultados, en 2007 la Comisión Europea enuncia los objetivos energéticos que deberán ser alcanzados en 2020 en la  Comunicación Política Energética para Europa, es el denominado triple 20:

- En 2020 el 20% de la energía consumida en la Unión Europea deberá tener su origen en fuentes renovables.

- En 2020 la Unión Europea deberá reducir su consumo de energía un 20%, tomando como referencia los niveles de 1997.

- En 2020 la Unión Europea disminuirá un 20% la emisión de gases de efecto invernadero en relación al nivel de 1990.

Los nuevos objetivos requieren una modificación legislativa que, salvo reformas puntuales, permanecerá vigente hasta 2020 (durante la presidencia de Chipre se modificarán algunas directivas).

:

Figura 3. Previsiones de ahorro energético para 2020 en España. Fuente: Plan de Ahorro y Eficiencia energética 2011-2020.

¿CÓMO PUEDE CONTRIBUIR EL SECTOR EDIFICACIÓN AL OBJETIVO DEL TRIPLE 20-20-20?

Se tiende a pensar que son la industria y los transportes los sectores que más energía demandan en la Unión Europea. Sin embargo, esta apreciación no se ajusta a la realidad, ya que  el sector edificación, tanto residencial como terciario, consume casi la misma energía que estos sectores, cuando no superior. En España el consumo de energía se distribuye en las siguientes proporciones:

 Figura 4. Estructura sectorial de la demanda de energía final. Fuente: Plan de Ahorro y Eficiencia energética 2011-2020.

 

 Figura 5. Distribución del consumo de energía en el sector edificios. Fuente: Plan de Ahorro y Eficiencia energética 2011-2020.

Pero, al mismo tiempo, los edificios son el sector que presenta las mejores  condiciones para implementar las medidas de eficiencia energética (inversión económica no muy elevada, corto período de amortización, etc.), de ahí que hayan sido elegidos por la UE como el primer sector, junto con el transporte, en el que aplicar la nueva política de eficiencia energética mediante un tratamiento normativo individualizado.

La Directiva 2002/91/CE, de eficiencia energética en edificios, modificó los códigos de edificación europeos al incluir las siguientes exigencias:

- Cumplimiento de unos requisitos mínimos de eficiencia energética en la  envolvente térmica y en las instalaciones térmicas y de iluminación del edificio.

- Realización de la calificación y certificación de eficiencia energética de los edificios.

- Inspección periódica de las instalaciones de calefacción y aire acondicionado del edificio.

Durante el período 2002-2007, los Estados miembros de la Unión Europea incorporando la Directiva a sus ordenamientos internos. España lo hizo en tres normas: el Real Decreto 314/2006, que aprueba el Código Técnico de la Edificación; el Real Decreto 1027/2007, que aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios; y el Real Decreto 47/2007, que regula el procedimiento básico de certificación de eficiencia energética de edificios.

En 2010, la UE dicta una nueva norma, la Directiva 2010/31/UE, de eficiencia energética en los edificios, que deroga la anterior. Esta nueva directiva, vigente actualmente y en fase de incorporación a los estados miembros, da continuidad a la primera, aumentando los requisitos de eficiencia energética exigidos y la cuota mínima de energía procedente de fuentes renovables. Estas directivas contribuirán a que los edificios, en su parte proporcional, contribuyan en los objetivos del triple 20. España se encuentra en fase de transposición, constituyendo la nueva normativa de edificación que regirá la rehabilitación energética del parque inmobiliario español en los próximos años. Además de ampliar los requisitos de eficiencia energética y los sistemas de inspección de las instalaciones, la  nueva directiva avanza en las siguientes especificaciones:

 

Directiva 2002/91/CE, de eficiencia energética de edificios.

Directiva 2010/31/CE, de eficiencia energética de edificios.

Calificación y certificación energética de edificios

Se crea el certificado de eficiencia energética. Deberá mostrarse públicamente en todos los edificios de nueva construcción o existentes que vayan a ser vendidos o alquilados. Deberá mostrarse en los anuncios de venta o alquiler de inmuebles (periódicos, folletos comerciales,…).Se amplia la información y las recomendaciones que debe incluir el certificado.

 Certificado de eficiencia energética de edificios utilizados por autoridades públicas o instituciones que  presten servicios públicos

Será accesible al público en todos aquellos edificios con una superficie superior a 1000 m2. Será accesible al público en todos aquellos edificios con una superficie superior a 500 m2 (hasta el 9 de julio de 2015) y superior a 250 m2(a partir de esa fecha).

 Edificio de consumo de energía casi nulo (calificación energética A).

Su construcción es voluntaria. - A partir del 31 de diciembre de 2018, todos los edificios nuevos que sean de titularidad pública o sean utilizados por autoridades públicas serán de consumo energético casi nulo.- A partir del 31 de diciembre de 2020 todos los edificios de nueva construcción en la UE, sean de titularidad pública o privada, serán de consumo energético casi nulo.

 

Contribución de los edificios al 20% de producción de energía a partir de fuentes de energía renovable.

 La Directiva 2009/28/CE, relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables es la norma marco de la política energética comunitaria en materia de energías renovables para que se cumplan los objetivos marcados en 2020. Asigna una cuota mínima y obligatoria de producción a cada estado miembro. Este porcentaje se ha determinado en función de los condicionantes internos (geografía, climatología, mercado de trabajo, etc.) de cada país. De la energía que produzca España en 2020, un 20% deberá provenir de fuentes renovables (en 2010 se alcanzó un 13,2%). España ha transpuesto este objetivo en el artículo 78.1 de la Ley  2/2011, de Economía Sostenible, pero ni la directiva ni la ley concretan el porcentaje con el que deberán contribuir los edificios. Sí se recoge explícitamente en el Plan de Energías Renovables 2011-2020 los objetivos en determinadas energías como la solar térmica que se espera pasar de 4,2 a 10 millones de m2. Junto con el reciente aprobado Real Decreto 1699/2011, será necesaria la reforma del CTE, del RITE y del REBT, así como la aprobación del Real Decreto de Balance Neto para alcanzar los objetivos fijados.

 Figura 6. Estimación del aumento de la superficie de instalaciones de energía solar térmica en edificios en el período 2011-2020. Fuente: IDAE.

Figura 7. Evolución de la potencia instalada de energía solar fotovoltaica en edificios hasta 2020. Fuente: IDAE.

 Contribución de los edificios al 20% a la emisión de gases de efecto invernadero.

Los edificios españoles son los responsables del 25% de las emisiones de CO2 a la atmósfera, por lo que la reducción del consumo energético y la implantación de sistemas alternativos de producción de energía contribuyen a cumplir el protocolo de Kyoto, al que la UE se encuentra adherido. Las medidas que recoge el Código Técnico de la Edificación han permitido disminuir entre un 40-55% las emisiones de CO2 por edificio, tal y como muestra la siguiente gráfica:

 Figura 8. Previsión de la disminución en emisiones de CO2 si se cumplen los objetivos del PER 2011-2020 . Fuente: PANER 2011-2020. 

 

Realizando un balance sobre la aplicación de la nueva normativa, habría que admitir que, a pesar de no haberse alcanzado los objetivos esperados para 2010 (de hecho, la nueva Directiva 2012/27/UE pretende reforzar las acciones ante los resultados obtenidos), sí se han creado las bases de un mercado de eficiencia energética y energías renovables, así como se han dado los primeros pasos en la concienciación ciudadana sobre el uso responsable de la energía. Habrá que esperar a 2020 para realizar un balance más preciso.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>