“El hotel eléctrico” de Segundo de Chomón: la domótica a través de la mirada ingenua y visionaria de un pionero del cine.

Las postrimerías del siglo XIX y los inicios del siglo XX son testigos de la aparición, desarrollo y consolidación de las tecnologías que suponen los pilares de nuestra actual forma de vida.

La implantación masiva de la electrificación, la telefonía, el vehículo con motor de explosión y la aparición del cinematógrafo y la aviación abren las puertas a un nuevo concepto de civilización en el que resulta asombrosa la rápida adaptación con la que la población asimila los bruscos cambios que conlleva.

Es una época donde la materialización de inventos y descubrimientos científicos infunde la sensación colectiva de que el progreso de la humanidad es imparable y carece de límites.

Estos años coinciden con la eclosión de una primera edad de oro de la ciencia ficción literaria, encarnada en figuras como Verne o Wells, y que actuará como un brainstorming que supondrá una retroalimentación y estímulo de la propia realidad.

Las primeras realizaciones de género fantástico desarrolladas con el invento de los hermanos Lumière se basan precisamente en muchas de estas novelas. No obstante, pronto destacará la iniciativa argumental que ofrecen muchos de los pioneros del celuloide. El avance tecnológico de la sociedad se erige como hilo argumental de numerosas producciones, aunque sólo sea como simple excusa, o bien como una crítica sarcástica.

A continuación se muestra una curiosa obra del director turolense Segundo de Chomón. La historia utiliza la llegada de dos huéspedes a un moderno hotel futurista para mostrar como, gracias a un inexplicable sistema eléctrico, cualquier tipo de actividad, por muy trivial que sea, se encuentra automatizada. Como curiosidad se aprecia el gran dominio por parte de Chomón de la técnica denominada stop motion.