Pobreza energética: comer, pagar el alquiler o ducharse con agua caliente. El fin de la era de la energía barata.

La pobreza energética afecta a un 10 % de los hogares españoles (cinco millones de personas), que deben elegir entre pagar las facturas energéticas o el alquiler, los tratamientos médicos, el material escolar de los niños e incluso la alimentación del día a día.  La climatización insalubre y los problemas de humedad de las viviendas causan la muerte prematura de 9000 enfermos (supera los decesos  por accidentes de tráfico (1.480 durante el año 2011)), sin mencionar el coste que supone al presupuesto del sistema sanitario (resfriados mal curados, agravación de enfermedades, etc.). El número de ciudadanos afectados se incrementa a  un ratio anual del 2 %. Una de las soluciones reside en la rehabilitación energética del parque de viviendas, que descendería en un 90% el número de afectados. El presupuesto invertido se recuperaría ampliamente en varias partidas, entre otras, la importación de energía o el gasto de la Seguridad Social (por cada euro que se invirtiese en la rehabilitación energética de los edificios, se ahorrarían 0,42 €).

LA DEFINICIÓN DEL CONCEPTO

Un hogar se encuentra en una situación de pobreza energética (concepto traducido del original inglés fuel poverty) cuando, debido a su coste económico, no puede satisfacer sus necesidades energéticas básicas (iluminación, cocina y climatización de las estancias de la vivienda a una temperatura de 18-20º C en invierno y 24-25 ºC en verano).

Con objeto de cuantificar el número de los hogares que se encuentran en una situación de pobreza energética se incluyen a todos aquéllos que destinan el 10% de sus ingresos al pago de las facturas energéticas (electricidad, gas natural, gasoléo, bombonas de butano, etc.).

 

LAS FAMILIAS DE RENTAS MEDIAS SE ENFRENTAN POR PRIMERA VEZ A LA POBREZA ENERGÉTICA

En la década de los noventa la pobreza energética se había reducido hasta casi desaparecer. En las familias que seguían padeciendo este problema confluían tres tipos de circunstancias:

-   Se encontraban formadas por ancianos o personas con enfermedades físicas y psíquicas crónicas (cardiopatías, problemas respiratorios, demencia senil, artritis, gripe, etc.).

-  Habitaban en viviendas con una calificación energética inferior a C e importantes deficiencias de aislamiento.

-  Disponían de rentas muy bajas.

La disminución de casos provocó su abandono por las políticas energéticas gubernamentales. Sin embargo, la confluencia de la crisis económica y energética en la que nos encontramos actualmente ha redefinido este problema social, disparando los casos y ampliado la tipología de hogares. Familias con miembros en el paro o  matrimonios con niños en los que uno de los cónyuges ha perdido el trabajo se enfrentan por primera vez a esta situación. Junto con los ancianos (54% de los casos registrados) y las personas con enfermedades crónicas, los niños comienzan a formar parte de los colectivos más vulnerables. El número de hogares podría aumentar ante la llegada de inviernos más fríos, la cronificación del alto precio de los alquileres, la agravación de la crisis económica y la espiral inflacionista de los precios de los combustibles.

 Figura 2. Programa Callejeros: Tengo frío (emitido por Cuatro el 15/02/2013).

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